En el multihomicidio de Atizapán hay factores de poder y control: experta
A partir de la información sobre el multihomicidio perpetrado el pasado 1° de septiembre en el municipio mexiquense de Atizapán de Zaragoza, estado de México, pueden observarse rasgos sicopáticos en Diego Sebastián N –acusado del asesinato de 4 personas–, como falta de empatía y remordimiento, frialdad emocional y una marcada capacidad para transgredir normas sociales, señaló Norma Romero Sánchez, presidenta del Colegio Mexicano de Psicología Criminal y Forense.
En entrevista con La Jornada, la especialista consideró que el comportamiento observado en el sujeto se acerca al perfil de un homicida desorganizado e impulsivo, debido a la intensidad emocional y el aparente caos en la escena del crimen.
Según Norma Romero, un agresor organizado suele mostrar mayor planificación, control y capacidad para reducir las posibilidades de ser identificado o detenido, caso contrario al del imputado en este caso. “La intensidad emocional so-brepasa sus recursos de regula-ción, generando frustración y dis-minuyendo temporalmente su ca-pacidad de autocontrol. Estos facto-res pudieron contribuir a una res-puesta conductual extrema”, dijo.
Aunque según las autoridades el móvil del crimen estaría relacionado con el robo de una caja fuerte con cantidades millonarias de dólares en bitcoines, la experta consideró que detrás de una conducta de esta naturaleza podría existir un componente relacionado con el poder y el control.
Desde su perspectiva, la pérdida de éste último sobre la escena de-sencadenó respuestas de extrema violencia contra personas vulnerables y un animal.
Señales de peligro
Romero Sánchez detalló que no existe un único indicador que permita determinar que alguien terminará cometiendo un delito.
“Son personas que tienen inteligencia, encanto superficial y habilidad para manipular a los demás”, explicó.
No obstante, dijo, estos elementos por sí solos no permiten establecer que una persona sea homicida ni constituyen un diagnóstico de sicopatía.
Único sobreviviente
Respecto al niño de 6 años que sobrevivió al ataque en su domicilio, la experta advirtió que enfrentó un evento altamente traumático que podría tener repercusiones en distintas áreas de su vida.
Precisó que, debido a su edad, es posible que las afectaciones se vean reflejadas en conductas regresivas, miedos, alteraciones emocionales y problemas para dormir o comer.
“La evolución del menor dependerá en buena medida del entorno en el que se desarrolle a partir de ahora, así como del acompañamiento sicológico que reciba.”
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