ESPN DeportesLiga MX: Panorama de la Liguilla al momentoThe Jerusalem PostWhy Netanyahu's supporters remain loyal to him despite his failures - opinionInquirerLacson: Bounty not to keep Dela Rosa from voting in impeachment courtESPNSources: Peyton Manning not expected to be candidate for Colts GM jobPunchSerie A: Inter rally late to beat Fiorentina 2-1 after comebackZDF heuteAktuelle Pressemitteilungen des ZDF7sur7Sérum physiologique et lunettes de protection confisqués: la police se défend d’avoir agi illégalementRai News"Che farà stasera se perderà le elezioni"? La risposta stizzita di Vucic all'inviata RaiCBS NewsThis week on "Sunday Morning" (Oct. 25)ANSA SportSerie A: in campo Genoa-Venezia 1-0 DIRETTA e FOTODigital SpyCoronation Street releases Adam Barlow's proposal scene earlyVilaWebEl valencianisme s’aplega un any més al Puig, amb les eleccions espanyoles com a teló de fons
The Daily Newsstand · Free, Always
Sunday, October 25, 2026

Locura, cinismo, indignación

Translate

Héctor SotoPor 

¡Viva la insensatez! En su célebre Elogio de la locura, Erasmo de Róterdam asume en su relato –del año 1511– la voz de la demencia o necedad para reivindicar lo bueno de la vida y del mundo, y también para deslizar una crítica a las vanidades de las jerarquías monárquicas, señoriales y religiosas de su época. Es la locura, dice, lo que hace más divertidos nuestros días. Es la locura lo que vuelve más hermosos y lozanos a los niños. Es la locura el principal factor que prolonga la juventud en los individuos y los resguarda de las miserias de la vejez. “Les diré, resumiendo –escribe Erasmo en la parte final de su discurso–, que sin mí no existiría ningún tipo de sociedad ni relación humana agradable y sólida. Sin mí el pueblo no aguantaría por mucho tiempo a su príncipe, ni al amo el criado, la criada a la señora, el maestro al discípulo, el amigo al amigo, la mujer al marido, el casero al inquilino, el camarada al camarada, el anfitrión al invitado. Ciertamente no podrían aguantarse si no se engañaran mutuamente, adulándose unas veces, condescendiendo otras, y finalmente –digámoslo así– untándose con la miel de la insensatez”. Una estocada difícil de esquivar en el caso de la gente demasiado grave o solemne, pero ¿dónde está el problema?

Cínicos. Animales, el último largometraje dirigido por Ben Affleck, tiene toda la musculatura y parafernalia para pasar por un buen thriller. Lo único que le falta son motivaciones coherentes para entender la conducta de los personajes, y esto no es un detalle ni un déficit menor. La historia trata de un candidato a alcalde en California al cual le secuestran un hijo, ¿Debe hacerlo público en el momento o es preferible negociar? ¿Quién o quiénes están detrás del secuestro? Nada queda muy claro. Así la cosas, lo que pudo ser una buena película termina siendo solo una cinta que no le hace mal a nadie, que no está mal para pasar el rato, pero que haríamos bien en olvidar al día siguiente. El resultado es frustrante por muchas razones. De partida, porque la trama toma prestados muchos elementos y motivos de esa absoluta obra maestra que fue El cielo y el infierno, una de las más hermosas e inspiradas realizaciones de Akira Kurosawa. También, porque Animales tiene bastante de Desapareció una noche, el estupendo thriller con el cual Affleck debutó en la dirección el año 2007 y a la cual esta producción no le llega ni a los talones. Y, no en último lugar, porque después de todo Ben Affleck, como director, tiene un cierto prestigio que resguardar (Atracción peligrosa, Argo, Air) y esta realización lo que hace es ningunearlo. Como en casi todo el cine de hoy, la cinta apuesta a que los políticos son mañosos, que saben acomodar los hechos de la forma que más les conviene, que en este mundo todo es cuestión de poder y de plata, que los matrimonios son pura fachada. que los pobres también tienen su precio, que los inmigrantes ilegales en Estados Unidos no son malos en sí pero es mejor que se vuelvan a su patria y –en fin– que los ideales de justicia, de libertad y de patriotismo están bien para los libros de historia, pero no para el mundo actual. Es cosa de ver Animales para encontrarle a ese discurso toda la razón. Y, bueno, por eso estamos como estamos.

Mamet dice basta. En una demoledora columna contra el teatro de tesis, contra el teatro de prédica y sermón, el dramaturgo estadounidense David Mamet dice que nunca en 50 años ha dejado de pagar su alquiler. Y que lo ha hecho en base a llenar con espectadores los teatros. Sin falsa modestia, dice saber que él es bueno en lo suyo. Y lo suyo cubre un amplio espectro de intereses dado que también es ensayista, novelista, guionista, director de cine y un columnista de pluma extremadamente afilada. Entre sus obras más famosas destaca Oleanna y Una vida en el teatro, y los guiones de películas como Será justicia, con Paul Newman, y Los intocables, con Kevin Costner y Sean Connery. Mamet piensa desde la indignación que las obras de tesis solo atraen a las feligresías y a peregrinos. Su columna es una de las tantas que reúne su libro Himno de retirada (Deusto, 2023). Por muy negro que sea –escribe Mamet–, nadie irá a ver una mala obra de teatro donde solo actúen negros. Tampoco, si son gays, porque en el bodrio algunos de los personajes sean homosexuales. La gente va al teatro a ver dramas o comedias, no a que la reten, a recibir lecciones pediátricas sobre la diversidad o a que le recuerden qué medicina tiene que tomar. Dice que, gracias a estas distorsiones, Broadway está tirando a la basura el teatro clásico del pensamiento occidental debido a la raza, al sexo o a la supuesta preferencia sexual de sus creadores. Es más: “La cultura estadounidense está ahora dominada por mojigatos envenenados” que solo se inmolan ante la diversidad y el calentamiento global. Según él, no están haciendo teatro. En realidad, están difundiendo propaganda.

NEWSLETTER

NewsletterOpiniónSábado, AMIdeas en tensión, miradas contrapuestas y un análisis claro: elementos para develar los temas que dividen opiniones y marcarán la agenda.

Al inscribirte estás aceptando los Términos y Condiciones y las Políticas de Privacidad de La Tercera.
View the original on La Tercera →

KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.