Tom Cruise: "Mira que amo el cine, mira que llevo años trabajando en él, pero, de verdad, nunca había visto un personaje como el de 'Digger'"

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La última vez que vimos a Tom Cruise (Siracusa, Nueva York, 1962) en un personaje puramente dramático fue en 2007, cuando protagonizó junto a Meryl Streep y un joven Andrew Garfield, ‘Leones por corderos’, un drama político con el que Robert Redford, en un doble rol de director y actor, radiografió la reacción de Washington ante la invasión de Afganistán. En 2008 lució el parche en el ojo del Coronel Claus von Stauffenberg, el oficial que en la primavera de 1944 organizó un atentado para acabar con Adolf Hitler en ‘Valkyria’, de Bryan Singer. Y en 2017 encarnó a Barry Seal, el piloto de avión que a principios de los años 80, pasó de trapichear con puros cubanos de contrabando a llevar armas en nombre de la CIA para los revolucionarios nicaragüenses en sus vuelos de ida, y alijos de heroína para Pablo Escobar en la vuelta en ‘Barry Seal: El traficante’, de Doug Liman.

Esos dos films, más su taquillero regreso a la Academia del Aire de la Marina para interpretar de nuevo al capitán Pete Mitchell en ‘Top Gun: Maverick’, destacan como excepciones en unos años en los que Cruise se ha dedicado más a correr y coronarse definitivamente como (inesperado) gran héroe del cine de acción en cuatro entregas de la saga ‘Misión: Imposible’ y dos de ‘Jack Reacher’; un frustrado intento de levantar una franquicia centrada en los monstruos del cine de terror clásico de la Universal (‘La momia’); ciencia-ficción con sello de autor (‘Oblivion’, ‘El día de mañana’) o incluso probarse en la comedia, ya sea en el impagable cameo de ‘Tropic Thunder’, la actionromcomde ‘Noche y día’ o convirtiéndose en un sosías de Jon Bon Jovi y Axl Rose en ‘Rock of Ages’.

Pero en estos 20 años, ni rastro del Tom Cruise de ‘Magnolia’ (1999) o ‘Jerry Maguire’ (1996). Ninguna noticia del actor que Stanley Kubrick escogió para ‘Eyes Wide Shut’, una historia que hacía décadas que quería dirigir y que a la postre se convirtió en su último film. En la disyuntiva entre cine de autor y trabajos dramáticos o espectaculares blockbusters comerciales para arrastrar el público a las salas, está claro qué camino escogió Cruise. Por eso, cuando en 2024 supimos que iba a protagonizar el nuevo trabajo de Alejandro G. Iñárritu, todos los cinéfilos marcaron en rojo el día del estreno de ‘Digger’: el 2 de octubre el cine tenía una nueva cita con la, posiblemente, última gran estrella de un Hollywood que (casi) ya no existe.
Una apasionada obra de arte
“Solo tengo que decir que, cuando Alejandro vino y me leyó el guion, fue algo precioso”, cuenta Cruise en un exclusivo encuentro que el actor y su director, Alejandro G. Iñárritu, mantienen con Fotogramas en Londres. La charla tiene lugar en un imponente salón de baile de un no menos imponente hotel la tarde siguiente a la premiere en Leicester Square del film. Antes, hemos hablado con los compañeros de reparto: Riz Ahmid, Jesse Plemmons, Sandra Hüller y Michael Stuhlbarg, todos conscientes del impacto que tiene la interpretación de Cruise no solo en el film, sino en lo que supone su regreso al cine dramático. “Mira que amo el cine. Mira que llevo años trabajando en él”, sigue Cruise. “Pero, de verdad, nunca había visto un personaje como este. Nunca había visto una película como esta. Al principio, yo estaba rodando la última ‘Misión: Imposible’ al mismo tiempo que empezábamos a filmar ‘Digger’. Venía al set y con Alejandro recorríamos juntos los decorados mientras él los diseñaba e iba trabajando en la película”, explica de un proceso creativo que desde siempre ha subyugado al cineasta mexicano. “Ves a un artista buscando, explorando”, sigue Cruise. “Sabe adónde quiere llegar. Conoce el impacto que quiere conseguir, el diseño, el desarrollo. Fue maravilloso formar parte de ello y contemplarlo. Su puesta en escena... Su dirección fue impecable”, asegura admirado del trabajo de su director, que asiente a las palabras de su estrella. “Eres demasiado generoso, Tomás”, ríe Iñárritu. “¿Sabes que Alejandro llevaba 10 años trabajando en esta película?”, nos cuestiona Cruise sabiendo que conocemos la respuesta. “Empezó a hablarme de ella hace siete años. Yo mucho antes había visto su primer trabajo, ‘Amores perros’. Y pensé: “Dios mío, ¿quién es este tío?”. Ves toda esa humanidad, todo ese talento. Cada una de las películas que ha hecho son una apasionada obra de arte”.

Voces, máscaras y ¿premios?
En las entrevistas previas al estreno del film, Cruise ha relatado cómo retó al equipo de maquillaje, cronómetro en mano, para que acortaran el tiempo que llevaba todo su proceso de transformación en Digger Rockwell. De las cuatro a cinco horas iniciales, se pasó a poco más de una. Más allá de la ironía que Cruise necesitara estas maratonianas jornadas para parecer un hombre de unos setentaytantos años cuando tiene 62 en la vida real, queda claro el espíritu de equipo de un actor que se ha convertido en el máximo valedor del proceso y la experiencia cinematográfica. Pero había algo en lo que estaba solo: “Tenía que encontrar la voz de Digger”, explica. “Una voz que estuviera al servicio de la historia y de la visión que Alejandro tenía, que encajara con lo que quería hacer. Y eso es realmente divertido. Es como si estuviera absorbiendo todos esos años de pensamientos, de sueños y de todo lo que él ha ido creando. Recuerdo estar allí y sentirme como un niño pequeño”.
Una sensación que contrasta con el ruido mediático que ha acompañado este regreso a la interpretación dramática desde que se dio a conocer el proyecto. ¿Sería este papel el que daría por fin el Oscar a Cruise? No podemos evitar recordarle que Paul Newman ganó su único premio por ‘El color del dinero’, cinta en la que él también intervenía, un año después de que la Academia le otorgara el Oscar Honorítico… galardón que él recibió en la última ceremonia. “Y fue él quién me lo entregó”, dice cogiendo del brazo a Iñárritu. “Fue un gesto muy bonito”, dice. “Creo que los premios son una forma preciosa de celebrar nuestra industria. Es maravilloso poder hacerlo… pero yo nunca he hecho una película por eso”, afirma. “Pero es muy bonito cuando una obra recibe esa clase de reconocimiento. Y eso es algo maravilloso. Pero, para mí, siempre ha sido... y creo que se puede ver en toda mi trayectoria... siempre he estado dedicado simplemente a aprender este oficio y a ejercerlo. Yo no sé hacer películas pensando de esa forma. Yo simplemente... las hago”, ríe. “Y cada película que he hecho ha tenido un propósito personal para mí”.

A ritmo de jazz
Más allá de los propósitos de su estrella, ‘Digger’ es un film cuyos responsables saben que va a ser motivo de polémica. Por su evidente lectura política, por la descarnada farsa que construye alrededor del desastre climático… y por cómo opta Iñárritu y su equipo de colaboradores, el primero de ellos el director de fotograía Emmanuel ‘Chivo’ Lubezki en su primer trabajo con el cineasta desde ‘El renacido’, para plasmarlo en pantalla. De estética feísta, recargado diseño de producción, de un guion que subraya en exceso y grita más que narra, ‘Digger’ tiene en su centro un monumental plano secuencia que, guste o no el film, se queda en la memoria. “Solo concebir algo así ya es extraordinario”, afirma Cruise. “Y no era simplemente: “Vamos a rodarlo en un plano secuencia”. No. La historia invitaba a que fuera así. Los encuadres pedían esa manera de contar la historia. Estaba concebido, pensado y escrito con ese ritmo. Y, como actor, yo pensaba: “Ah.. Él me entiende. Él sabe de qué va todo esto”. Y luego, mientras lo veía trabajar, yo pensaba y pensaba. “Tengo algunas sorpresas para ti, Alejandro, cuando hagamos esto. Voy a lanzarte algunas propuestas y a ver qué te parece”… Fue ¡Nuclear! Era como tocar jazz, entendíamos el pulso de la película, su ritmo, el pulso. Nuestros instrumentos eran la posición de la cámara, la puesta en escena, la interpretación. Alejandro puso unas 30 marcas [para los movimientos] e ívamos avanzando. Tic, tic, tic..., marcándolas una por una. Y todo era tan natural. Solo la hicimos unas tres o cuatro veces, un único plano, una sola toma. Fue increíble.”

"Yo quiero actuar"
Martin Scorsese, Steven Spielberg, Francis Ford Coppola, Tony y Ridley Scott, Brian De Palma, Michael Mann, Paul Thomas Anderson, Sydney Pollack, Robert Redford, Stanley Kubrick… la lista de realizadores con los que ha trabajado Cruise es un quién es quién de la cinematografía hollywoodiense de las últimas décadas. Ser testigos de la pasión y el amor con la que habla del proceso de creación y su arrebatada defensa del cine como encuentro vital nos hace preguntarnos por qué Cruise nunca se ha planteado ponerse detrás de la cámara y dirigir. Una cuestión que trasladamos a Iñárritu. “Tras haber trabajado 46 años con los mejores directores del mundo, estoy seguro de que algo ha aprendido sobre ello”, ríe antes de que Cruise corte de raíz el debate: “Es que no quiero. ¿Por qué iba a querer dejar de trabajar con él? No quiero. No es lo que hago. Yo quiero actuar. Me encanta actuar. Y la belleza de ser actor es que estoy dentro de su mundo. Estoy dentro de su mundo, dentro de su imaginación. Puedo hacer que mi propia imaginación crezca dentro de ella y contemplarla. Es un privilegio enorme”. “Yo me ofrezco para ser tu primer ayudante de dirección”, le dice Iñárritu. “Hagamos una película. Tienes que dirigir ‘Digger 2’, pero esta vez que sea el musical”, ríen los dos. “Nos divertimos muchísimo porque cuando Alejandro se pone a dirigir”, explica Cruise, “sientes que estás ante un director de orquesta. Es exactamente esa sensación. Sientes que hay un maestro conduciendo todo aquello.” Lo que da pie a la respuesta con la que Iñárritu pone punto final al encuentro: : “Yo era un director de orquesta dirigiendo a Miles Davis. Digámoslo así: fue un trabajo fácil”, ríe.
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