"No dejar a tu perro olfatear, es como llevarle a una biblioteca y prohibirle leer"
Cuando un perro se detiene durante el paseo para olfatear una esquina, un árbol o cualquier otro lugar, es fácil pensar que simplemente está perdiendo el tiempo. Para ellos ocurre justo lo contrario y es que mientras olfatean, recaban información sobre lo que tienen alrededor. La veterinaria Mariam Martínez lo resume con una comparación muy gráfica: "Si no dejas que tu perro olfatee durante el paseo, es como llevarle a una biblioteca y prohibirle abrir los libros", en unas declaraciones que recoge La Vanguardia.
Y detrás de esa frase hay bastante más ciencia de lo que parece. El olfato es uno de los sentidos fundamentales del perro y le permite explorar e interpretar su entorno de una manera que nosotros no podemos experimentar. Por eso, quizá la próxima vez que tu perro se detenga varios segundos ante un árbol, no tengas tanta prisa por tirar de la correa.
Para un perro, el paseo es mucho más que hacer kilómetros
Mariam Martínez Ortega, veterinaria de Kivet y licenciada en Veterinaria por la Universidad Cardenal Herrera, explica que salir a la calle no consiste únicamente en caminar o hacer ejercicio. Durante el paseo, el perro también explora, se detiene, interpreta olores y recibe estímulos de todo lo que ocurre a su alrededor.
Eso cambia la manera en como entendemos el paseo de un perro. Para nosotros, recorrer dos kilómetros puede parecer suficiente para considerar que el perro ha hecho ejercicio. Sin embargo, para el animal dos kilómetros caminados deprisa y con pocas oportunidades para olfatear no ofrecen necesariamente la misma experiencia productiva.
La nariz es una de las principales herramientas que tiene para hacerlo. Una revisión científica publicada en 2024 por ScienceDirect, analiza precisamente el papel del olfato en los procesos cognitivos y emocionales de los perros.
Olfatear no significa que el perro esté perdiendo el tiempo
Hay una razón por la que un perro puede pasar varios minutos investigando el mismo lugar aunque para nosotros no haya absolutamente nada interesante. Los olores pueden proporcionar información sobre otros animales, personas y acontecimientos recientes en ese punto. El perro posee una capacidad de olfato muy superior a la de los humanos y su comportamiento de exploración está estrechamente relacionado con la búsqueda de información mediante los olores.
La investigación sobre enriquecimiento olfativo de los perros lleva años estudiando esta cuestión. En perros de refugio se ha observado que determinados estímulos relacionados con los olores pueden modificar su comportamiento y algunos indicadores asociados al estrés. Un estudio con 60 perros, por ejemplo, analizó cómo diferentes estímulos sensoriales afectaban a su comportamiento y a parámetros relacionados con la respuesta fisiológica.
Entonces, ¿hay que dejar que huela todo?
No necesariamente. El objetivo no es que el perro pueda acercarse a cualquier cosa sin límite ni que el paseo se convierta en una sucesión interminable de paradas. Cuando el entorno es seguro, no hay buena razón para interpretar automáticamente que detenerse a olfatear es algo que debemos cortar.
De hecho, el propio concepto de enriquecimiento olfativo se utiliza en investigación y bienestar animal precisamente para darle al perro oportunidades de explorar mediante el olfato. Digamos que permitir esto, está directamente relacionado con una buena salud mental de nuestra mascota. Por eso, la próxima vez que tu perro vuelva a quedarse parado frente a un árbol durante lo que a ti te parecen cinco minutos, quizá puedas verlo de otra manera.
KioskNews shows a cleaned-up reading view extracted from the publisher’s page — the original always lives on their site, not ours.